Mi abu está malucha y estamos de hospital en hospital por la ciudad. Hoy hemos estado en la Residencia, que nunca he entendido muy bien por qué se le llama así, cuando se llama Hospital San Pedro de Alcántara.
Hemos estado desde las 9 hasta la 1 para hacer 3 pruebas. Tela. Y si yo acabé harta de esperar, hasta de calor, de tener que esperar retrasos de hasta 25 minutos para hacer una ... prueba, mi abu, de 82, no os lo podéis imaginar.
Y como hemos tenido tiempo de más, y había que alegrar a la señora Melchora (sí, qué pasa, mi abu se llama Melchora, y cuidado con reirse que los reyes magos no existen, pero mi abuela sí y tiene una mala host... que no veas) le he empezado a preguntar algunas cosillas, y esto es lo que he sacado:
- El patrón del pueblo de mi abu y de mi familia materna es San Martín (de Porres no, el otro), patrón de los pobres. Un día no tenía dinero para dar limosna y partió su capa en dos para dársela a un mendigo (ya podían aprender los mandamases clericales).
- Heredé el color de mis ojos de mi bisabuela Rosa, y el pelo fuerte de mi abu Melchora y de mi madre.
- Mi abu ha ido a ver la Virgen de la Montaña, patrona de la ciudad, y dice que es muy chiquinina, como la Pilarica.
- Mi abu es madrina de 3 sobrinos, pero tiene especial predilección por mi primo Lidy (mi familia pone nombres raros, como véis).
- Y si mi abuela dice "luego mañana" todo junto, significa: Mañana por la mañana.
Ya se lo había oído decir a mi padrino Sebastián, de 92 añazos, y siempre me había hecho mucha gracia. Según parece, es algo bastante normal en el pueblo de mi abu decir de esta manera "mañana por la mañana", sobre todo entre los mayores. Algún imbécil de ciudad seguramente se reiría de tal forma de hablar, en línea con el modo "aparenting" de la entrada anterior.
Por cierto, me gusta más el Hospital Virgen de la Montaña. Es menos laberíntico. Y más familiar, que en estas circunstancias se agradece.
Por cierto, ánimo al doctor Montes y los demás médicos del Severo Ochoa, INOCENTES de las acusaciones salvajes de unos desgraciados sin escrúpulos morales y con ansias políticas.