Ea, pues ya tenemos otro embarazo.
Un año de casados y hale, ya levantando la natalidad del país. Carlos y Conchi, más conocidos como los Rubios, anteriormente conocidos como Carlonchi, van a ser papás, a saber, una Jimena o un Lenin (Carlos, por dios, tu hijo te va a odiar, mejor Nicolás....) Así que ná, FELICIDADESSSSSSS, a comer bien, a descansar y a esperar al nuevo enano rubio (o enana, que de un tiempo a esta parte, sólo nacen niñas.... girl power¡¡¡¡¡¡)

Y aprovechando la noticia, voy a dejar unas cosillas claras:
- No, no me voy a casar. No quiero. No lo necesito. No es vital para mí vestirme de pastel de merengue, ni ser la protagonista de un día, ni sentirme una princesa, ni es ni ha sido nunca mi aspiración personal. De hecho, cada vez que alguien me pregunta si me voy a casar, una novia vestida de blanco es dejada en el altar por su novio en algún punto del globo terráqueo. (En vuestra conciencia queda).
- No, no tengo instinto maternal. Aún no. De hecho, gracias al anuncio de Flex, se me ha retrasado 5 años el reloj biológico, con lo cual soy una canguro ideal, pero nada más.
Pues eso, felicidades a la pareja embarazada y a ver cuál es la siguiente (pero por favor, un poco de organización, que estoy con 3 baberos a la vez, no os quedéis embarazadas todas de golpe al mismo tiempo, o al menos que no sean gemelos¡¡¡¡)